domingo, 3 de marzo de 2013

Breve historia de los pueblos mineros de Baja California Sur

Esta serie de la “Breve historia de los pueblos mineros de Baja California Sur” es un proyecto de la Red de Egresados de Historia de la UABCS y la Escuela Normal Superior, que se publica en forma impresa en el periódico El Sudcaliforniano, de La Paz, B. C. S.

Los archivos digitales disponibles en PDF pueden bajarse en el siguiente enlace:
Gracias por su visita y la difusión de este trabajo

Gerardo Ceja García
Editor







Entrevista aclaratoria

Máximo Rubio Ruiz, primer profesor en Guerrero Negro

Gilberto Piñeda Bañuelos

En 1951, Máximo Rubio Ruíz se casó con Margarita Verdugo Meza, que son los padres de Benjamín, Ulises, Gloria, Máximo, Roberto Reynaldo, Reina Olivia, Diana y Rommel (q.e.p.d).  En 1956, cómo fundador de la escuela primaria “Amado Nervo”, fue el primer profesor del recién poblado de Guerrero Negro;  pero también, cuatro días después de llegar a Guerrero Negro, fue el primero en organizar las festividades del 15 y 16 de septiembre y el primero en dar el “grito” de independencia;  al ser el primero que operó un proyector para películas, fue entonces, el primer “cácaro” de Guerrero Negro  y el primer organizador de las festividades del aniversario de la Revolución, el 20 de noviembre.
Para aclarar un error involuntario que cometimos en el artículo  de historia contemporánea y moderna “Guerrero Negro, un pequeño recorrido por su historia”, signado por Bianca Guadalupe Rodríguez Quiñones y Gilberto Piñeda Bañuelos (colaborador), publicado el 2 de julio de 2013 en el periódico El Sudcaliforniano, donde se mencionó al profesor Marcelo Rubio Ruíz, hermano de Máximo,  como primer profesor de Guerrero Negro, tal como aparece en la cronología de www.guerreronegro.org, enseguida vamos a dar la voz al profesor Máximo Rubio Ruíz que ha quedado como registro, después de una entrevista que le hicimos el lunes 8 de julio de 2013, para  la Red de Egresados de Historia de la Universidad Autónoma de Baja California Sur y de la Escuela Normal Superior, y del Centro de Documentación de Historia Económica y Política de Baja California Sur.
Lo que sigue, es el testimonio en versión escrita  de la voz del profesor Máximo Rubio Ruiz, como una parte de la entrevista:
“Yo nací en el mineral de Santa Rosalía B.C.Sur (se sacaba el cobre en ese  tiempo), el 4 de agosto de 1930, “El Boleo” existía todavía… es más, yo tengo una serie de monografías sobre poblados de  B. C. Sur, entre ellos están, Santa Rosalía y Guererro Negro;  mis padres fueron  Miguel Rubio Gutiérrez y Manuela Ruiz García, finados; mi padre era de Sinaloa y mi madre de aquí de la Ribera, mis hermanos  fueron  Miguel, Manuel, Magdalena, Margarita, Manuela, Mario, Marcelo, Mauro, no sé si se me pasa nadie, han muerto varios, estudie en la escuela “Benito Juárez”, la primaria de ahí en Santa Rosalía, la escuela primaria artículo  123, de los trabajadores,  la primaria… y la secundaria, hasta principios de tercero de secundaria, de ahí nos venimos aquí a La Paz… vine a terminar la secundaria aquí frente a la plaza…en la secundaria Morelos, donde está  el Cheve and Music ahora, y eran seis años, de primero a sexto… de modo que era secundaria y Normal, estaba todo junto, quien iba a ir a México le daban certificado y los que seguíamos… seguíamos  a cuarto año, a quinto y a sexto, que era la Normal, ahí la hice yo, que se llamó a Escuela Normal  Urbana de La Paz,  después se le puso Escuela Normal Urbana  “Profesor Domingo Carballo Félix” y después  se llamó Benemérita Escuela Normal Urbana…
Yo egresé en 1949, fui como la tercera generación… [antes, la normal] estaba en San Ignacio, después se vinieron… varios, entre ellos Mario mi hermano venía en ese grupo…  la primera generación fueron dos o tres, no más, la segunda eran como diez, la tercera, la de nosotros fueron como 25… mis compañeros [fueron, entre otros] Octavio Arce Mayoral,  Juan Espinoza Arce, Alberto Rochín Perez, Eduardo Medellín Perete, Rodolfo Lucero Tamayo, José Refugio Avilés; de  mujeres, se formó en ese tiempo el ciclo de educadoras, en el 49 terminó la primera generación de educadoras, estaba Esthela Lizardi, Victoria, la esposa del profesor de educación física, Laura Cota Aguirre, Eutropia González, Severiana Nuñez, Raquel  Castro… Dolores Barrera, estudió ya grande ella, terminó en la primera generación del 49… Beatríz Navarro Ojeda, que vivía por  acá en el malecón… Mis maestros fueron en aquel tiempo en la secundaria que estuve [nomás] unos meses, fueron el doctor  Antonio Carrillo, el doctor Francisco Cardoza Carballo, Humberto Muñoz Zazueta,  los Torre Iglesias, Manuel y José, el Licenciado y el Doctor; también estuvo  Fernando Moreno, de Educación Física; [el profesor] Fernández de Educación Física; Salome Trasviña era de talleres;  y en la Normal estuvo de maestro Benito Beltrán, Juan Jiménez García,  Don Domingo Carballo fueron maestros de nosotros y los Torre [Iglesias] también en la Normal; la profesora Lupita Macías y otra maestra que vivía por el malecón, Isabel Macías de Calderón, maestra de Técnica… pero el mejor maestro que tuve, que con mucho amor lo recuerdo por el acervo que nos legó, es al Licenciado  Manuel Torres Iglesias,  y en la cuestión pedagógica, a Juan Jiménez García de Técnica de la Enseñanza… Cuando yo salí de la Normal en el 49, me enfrenté a la realidad, me fui a Caduaño, después pasé   a Miraflores… y en Miraflores estuve como dos años y de ahí me fui a Guererro Negro…”
Aquí inicia una de las tantas  historias de Guerrero Negro. Seguimos con la voz del profesor Maximo:
“Yo estaba trabajando en Miraflores, Baja California Sur  en 1956 y recibí un telegrama de la inspección  de la zona que estaba su cabecera  en San José del Cabo (donde me proponían) cuanto tocaría de sueldo y prestaciones en Guerrero Negro;  que si aceptaba, yo dije… sí,  cómo no, consulte con mi esposa y  pues vamos…   Y el 11 de septiembre de 1956 aterrizó el bimotor en Guerrero negro en la salina como a eso de 7 de la tarde ya estaba queriendo obscurecer, [antes] en Santa Rosalía me estaba esperando el avión en Cahanía para llevarme a Guerrero [Negro];  inmediatamente me llevaron a las oficinas, con el jefe, el jefe mayor,  con el gerente, el señor Mc Carthy… Ya presenté mis credenciales, etc. Etcétera…  la primera orden que me dio él [fue] que preparara algo para el 15 de septiembre. Es más dijo, aquí tiene avioneta, tiene avión  para que vaya a Ensenada a  comprar todo lo que necesite.. y sí… y dije.. hay que...no conozco a nadie, como le voy a hacer… entonces  Guerrero Negro en aquel tiempo eran dos hileras de carpas de esas usadas en la  guerra mundial  y había una calle, una calle al lado de las carpas… esa era la calle principal donde vivían las familias, dije,  muy temprano el día doce, [voy] a visitar los carpas para levantar el censo escolar,  en aquel tiempo levantábamos un censo antes de iniciar en septiembre, así se usaba… y de paso preguntar si sabía alguien que supiera cantar o bailar o algo… y entonces así fui formando el programa; entonces,  fui a los colectivos donde estaban  los solteros,  unos colectivos grandísimos,  también para preguntarles a los señores por la tarde ese día si sabían cantar o tocar un instrumento… nooo!! me sobró material, trios, cuartetos,  había montón con ellos… como no había otra opción para divertirse,  más que cantar, y  gente que declamaba, y encontré un amigo que trabajaba en un circo y luego luego  me dijo, profe yo le ayudo… tuve suerte… No.. y arme el programa cuatro días antes ya para el 15 lo tenía [todo] armado, lo único que me faltó es quien iba a dar el grito… porque en aquel tiempo la autoridad era un pelotón de soldados comandado por un capitán… y pues dije… lo voy a tener que darlo yo, ni modo, me toco dar el primer grito de independencia  ahí en un salón donde comían los trabajadores, una sala grandísima, con unas mesas muy largas… pusimos el templete ahí con las letras,  las bancas largas,   se llenó…todos estaban ávidos de una actividad recreativa… presentamos squetchs, canciones, chamacos declamando, bailando folklore; salió a todo dar,  así que fui el primero que dio el grito de independencia en Guerrero Negro… es un detalle verdad?.
Fui el primero en varias cosas…después me llegó un trabajador ahí preguntándome si sabía manejar los proyectores de cine y me acorde yo, que cuando estaba ya de maestro fuimos a un centro de cooperación en La Paz y vino gente de México y nos enseñaron a proyectar audiovisual, y bueno, le dije vamos a  hacer un ensayo y le dije  tráeme el aparato y sí, exactamente el mismo que habíamos usado en aquel tiempo.. lueguito me acorde como se manejaba lo de la película, bueno listo…ora profe, aquí está… fui el primer operador de películas  en el mismo salón donde había dado el grito… La sala estaba cubierta, ahí todo tenía que estar cubierto,  porque el viento era incesante, y el polvo… un desierto.. una planicie… ahí estuvimos unos dos  tres meses, cada semana, cada  sábado, proyectaba una película que nos mandaban  de Ensenada  y yo era el que… cácaro me gritaban; si se trababa la película “ese cácaro” me gritaban;  de modo que  fui el primer operador de cine también..
Y así, fue… fué dificil por el clima, estuve el ciclo escolar de septiembre a junio… no volví porque me enferme y no pude volver en septiembre de 1957.. pero ya no pude, y estuve enfermo hasta noviembre, y entonces en septiembre me sustituyó un señor, el maestro  Nemesio Fiol que fue el segundo … Yo aquí  lo vi cuando se fue; yá,  le dije, aquí está la llave de mi departamento y los documentos los tiene el Capitán;  era la autoridad porque él firmó como salvaguarda de las instalaciones del ConcertConcert le decíamos a la escuela; esos también lo usaron en la guerra como oficinas de los militares; haz de cuenta un tibor cortado transversalmente… esa era la escuela,  yo tenía como 52 alumnos, los distribuía hasta  el quinto año,  escuela de  un solo maestro, como escuela integral, de modo que ahí trabajábamos,  en ese Concert, pero antes del Concert,  Colectivo le decían también; antes del Concert,  cuando yo llegue eran dos carpas juntas, así era el aula,   por cierto que  el viento  a veces me aventaba el pizarrón que tenía; la campana era un tubo que los chamacos le daban   para llamarlos a clase; antes del Colectivo fui a una casita que había ahí, bien, cubierta; a los pocos meses ya me dieron el Concert… Entonces, eran dos partes, por el otro lado, podía haber otra oficina ahí, la mitad era un solo salón, estaba grande, cabían 52; por cierto, me llegó el carpintero de la compañía para que le diera las especificaciones para hacer  los pupitres, ya le dije como iba a ser y todo. Pues…ahí trabajé... todavía en un rinconcito puse una biblioteca,  ahí mismo en el Concert, para  los trabajadores,  el que quisiera ir a escribir una carta, o a leer; yo llevaba algunos clásicos, [por ejemplo] de Julio Verne, de franceses, y si iban… llevé  la Constitución y cosas asi , la Ley Federal del Trabajo, cosas  que le podían a interesar a un trabajador. (A la escuela)  nunca fueron inspectores; en ese tiempo era difícil el acceso, no había carretera, de modo que hacían muchas horas para llegar a Cachanía… yo llegué en avión y cuando vine a La Paz, fue una vez nomás, en diciembre… fui en avión porque ahí caía el sobrecargasobrecarga le decían al avión, de dos motores era el que llevaba los enseres,  había una tienda que había ahí, donde los trabajadores canjeaban los boletos que les daban… 45 pesos creo que les daban  cada semana, a parte del sueldo… era la única tienda que había… y así transcurrió…
Organizamos en noviembre un desfile cívico, el primer desfile, porque con los trabajadores de la oficina, y los trabajadores del campo, se hicieron dos grupos, dos partidos, cada uno candidateó a una muchacha para reina de la Revolución, o sea de los trabajadores de oficina y los trabajadores del campo,  choferes, carpinteros, mecánicos, estuvo buena  la guerra de los cómputos, ahí hacíamos la compatibilidad del   cómputo;  se vendían a peso, por cierto que nos ganó la de los oficinistas, los que tenían billetes pues, pero todo correcto; hubo carro alegórico, los chamacos desfilaron;  me toco la organización de esto; la Reina era una muchacha de Santa Rosalía, no me acuerdo como se llama, con el tiempo me la encontré aquí en la técnica 10, trabajaba ahí de secretaria, no sé si estará todavía en la técnica 10, y resulta que era hija de un padrino mío,  de ahí de Santa Rosalía, de Don Panchito… yo no sabía,  hasta después, me dijo mi madre…  si conocía yo a mi padrino pero a los hijos de ella no, total que me la vine encontrando ahí mucho después, lupita, creo que se llamaba. [En Guerrero Negro] estuve un año no más, un año escolar…no hicimos posada, me vine yo para acá… llegó Santa Clós ahí, pero a cada quien  le llegó; [después] el día de las madres lo único que hicimos fue darles serenata, fue la primera serenata a las madres, con guitarra y todo, me invitó un muchacho, me dijo: oiga profe que le parece si le damos serenata a todas  la madres; como eran pocos… no era muy grande, nomás la calle, y luego los matrimonios que vivían en los departamentos que había, en los cuartos que había… sí, anduvimos ahí dando las mañanitas. [Finalmente] me tocó la clausura en junio… todo mundo pensaban que iba a regresar; [sin embargo]  yo por enfermedad no regresé; una enfermedad de los riñones, decían que por la sal, pero no… cálculos… pero no fue por eso, creo yó.
Treinta años después me invitaron otra vez a Guerrero Negro  a la escuela Amado Negro que así se llamaba la escuela…  así se llama, porque esa generación que iba a salir de sexto año,  iba a llevar mi nombre, me invitaron y fui… fueron autoridades de Santa Rosalía, por cierto que tomaron un video… “

Esta aclaración, es solamente una parte de la entrevista que posteriormente pretende convertirse en un texto de mayor tamaño, con el propósito de que esta historia personal, de Máximo Rubio Ruíz, como egresado de la Escuela Normal de La Paz, pudiera ser publicado en la serie editada por el Archivo Histórico Gilberto Ibarra Rivera (AHGIR) de la Benemérita Escuela Normal Urbana, ojalá se pueda… Aclarado.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Brevísima historia de los municipios de Baja California Sur


Esta serie de "Brevísima historia de los municipios de Baja California Sur" está compuesta de seis números: la introducción, Mulegé, Comondú, Los Cabos, La Paz y Loreto. Estos trabajos fueron publicados en el periódico El Sudcaliforniano, iniciando el 9 de julio, 26 de agosto, 3 de octubre, 11 de noviembre, 9 de diciembre y 29 de diciembre todos en el año 2012. 
En el enlace siguiente usted podrá descargar las ediciones en archivos PDF, también puede difundirlos.
https://drive.google.com/folderview?id=0BxYWdR7T4Rp0VzlBVkltc2dQY1E&usp=sharing



Gerardo Ceja García
Editor

jueves, 27 de diciembre de 2012

Entregan las primeras unidades de transporte urbano para La Paz

Esthela Ponce Beltrán, alcaldesa de La Paz, entrega las lleves de las nuevas unidades de transporte urbano únicas en su tipo por los servicios con que cuentan, además de ser conducidas por personal capacitado que brindará seguridad ya que tienen permiso para portar armas. Gracias al aumento de dos pesos y con recursos del BID se pudo acelerar el proceso de renovación de peseras, dijo la presidenta municipal. (Gerardo Ceja García)

Gerardo Ceja García

La alcaldesa de La Paz, Esthela Ponce Beltrán, entregó las primeras cinco unidades nuevas que prestarán el servicio de transporte urbano en La Paz. Los vehículos cuentan con aire acondicionado, servicio gratuito de Wi-Fi, y seguro de viajero. Los conductores fueron capacitados y entrenados con técnicas paramilitares y cuentan con permiso para portar armas, esto con el fin de dar seguridad y tranquilidad a los pasajeros, sobre todo cuando circulan por zonas de alto riesgo.
Esthela Ponce dijo que el plan de mejoramiento del transporte público ya comenzó a dar resultados en tan poco tiempo y agregó que el incremento al precio del pasaje está justificado con estos peseros de nueva generación. Se espera que en unos días más se pongan en circulación otras veinte unidades más.  
“Para aquellos que dudaba de que todo iba a seguir igual, queda demostrado que con estos hechos cumplimos lo pactado. Existen razones históricas para desconfiar, pero esa gente no toman en cuenta que la presente administración municipal procura atender seriamente los muchos problemas que crearon, solaparon y heredaron los gobiernos anteriores”, recalcó la presidenta de la comuna paceña.
Los nuevos peseros comenzarán a circularán por las colonias Inocente Palomita que te Dejaste Engañar y 28 de Diciembre.

jueves, 1 de noviembre de 2012

La muerte no es opción, prevenirla sí

Sala de velación del Patronato Mutualista y Sindical de Servicios Funerarios del Estado de BCS, A. C.
Gerardo Ceja García
cejagarcia20@gmail.com

La muerte para cualquier ser humano es inevitable, y los sabemos muy bien. Lo que ignoramos es cuándo sucederá y por eso muy pocas personas se preparan para su llegada, tanto en el aspecto espiritual como en el económico.
El grueso de la población paceña busca ofrecer un funeral digno y modesto porque sabe que difícilmente podrá despedir al ser querido con lujo y pompa, ya que un sepelio económico en La Paz cuesta alrededor de 17.000 pesos. En él se incluye: preparación del cuerpo, ataúd, sala de velación, carroza y la fosa. El precio varía si se decide cremar al difunto.
Es común escuchar comentarios como: “Nomás me metes en una bolsa para la basura y me tiras por ahí”. Ojalá fuera tan sencillo. En realidad, cuando la muerte se presenta en el círculo familiar cercano, nos enfrentamos a situaciones que afectan el ánimo y la economía, y más cuando llega repentinamente. Lo ideal es que “Dios nos agarre confesados” y preparados con un plan de servicios funerarios.
En nuestra ciudad capital podemos contratar servicios funerarios a futuro. Con el pago de una cuota de inscripción y una cómoda mensualidad dispondremos de un servicio adecuado sin tener que hacer un fuerte desembolso. Es importante aclarar que los datos aquí presentados son orientativos y se recomienda que el interesado pregunte ante cualquier duda a los patronatos.
-Parque Funerario Jardines del Recuerdo-
Ubicado en la carretera al Sur, kilómetro 4.5, frente a la UABCS, teléfono: 128-02-99, administrado por Minerva Hernández. Este patronato depende del gobierno municipal. El costo de inscripción es de 210 y la mensualidad de 57 pesos. El servicio consta de: preparación del cuerpo, ataúd metálico económico, sala de velación, carroza y fosa; lo anterior cubre al titular y a su familia en primer grado. También se presta el servicio de cremación. Está abierto para toda la población y lo puede contratar cualquier persona menor de 60 años.
-Patronato de Servicios Funerarios de la 8 de Octubre-
Conocido como velatorio del PRI, está ubicado en Sierra la Victoria sin número, entre San Javier y San Pedro Mártir, en la II Sección de la colonia 8 de Octubre. Teléfono 121-26-87. Beatriz de la Peña es la administradora. Presta los servicios de: preparación del cuerpo, ataúd, sala de velación, carroza y fosa. No ofrece el servicio de cremación. La cuota de inscripción es de 200 pesos y la mensualidad de 55. También está abierta a toda la población menor de 60 años y el servicio cubre a los familiares en primer grado.
-Patronato Mutualista y Sindical de Servicios Funerarios del Estado de BCS, A. C.-
El Patronato Mutualista se encuentra en Reforma entre Lic. Verdad y Josefa Ortiz de Domínguez, teléfono 122-21-12 y es administrado por Laura Elena Valdivia Verdugo. Cuenta con los servicios de: preparación del cuerpo, ataúd, sala de velación, carroza y fosa. Tampoco ofrece el servicio de cremación. A diferencia de los dos primeros patronatos, el Mutualista solo brinda servicios a agrupaciones con más de 30 socios: sindicatos, instituciones de gobierno (ya sean federal, estatal o municipal), empresas de la iniciativa privada. El costo de inscripción es de 400 y la mensualidad de 50 pesos. También cubre a los familiares en primer grado.
Los patronatos son asociaciones civiles que se mantienen únicamente con las cuotas de sus afiliados, con excepción de Jardines del Recuerdo que depende del Ayuntamiento de La Paz. Por ello, si usted deja de pagarlas se le suspendería el servicio. En caso de que el titular muere, los familiares pueden continuar con el mismo contrato, siempre y cuando se mantengan al corriente con las mensualidades.
Hay que destacar la labor ardua y generosa de las administradoras para mantener activos estos servicios, porque no resulta fácil equilibrar los costos y gastos que representa un entierro. Los tres patronatos son instituciones sólidas y serias que garantizan el servicio ofrecido, su función es apoyar a las personas en un momento tan difícil como lo es la pérdida de un ser querido.
-Cuando llega la muerte sin avisar-
Cuando no tenemos la cobertura de un servicio funerario y no contamos de momento con dinero para enterrar a nuestro muerto, el gobierno municipal cuenta con la Dirección de Atención Ciudadana, cuya función es ayudar a las personas con diversos apoyos, entre ellos el de un sepelio.
Felipe López Soto, director de Atención Ciudadana del XIV Ayuntamiento de La Paz, nos explica que la ayuda consiste en brindar a la familia el servicio funerario completo. Antes se hace un rápido estudio socioeconómico y de acuerdo a éste el doliente pacta la forma de liquidar al municipio el costo del servicio. Solamente cuando el fallecido no cuenta con algún familiar, o nadie reclama el cuerpo, el Ayuntamiento asume, por ley, el costo total del entierro.
López Soto dejó en claro que Atención Ciudadana no paga servicios a terceros. Si la persona que sufrió la pérdida firma con alguna empresa funeraria privada, el gobierno municipal no tiene la facultad de pagar por él y quedará todo entre la empresa y el firmante.
Aunque el servicio privado por lo regular es más caro, en La Paz se cuenta con las funerarias San José y Del Carmen que ofrecen un servicio a bajo costo y que por 6.000 pesos incluye: trámites, preparación del cuerpo, ataúd y carroza. La velación se lleva en algún domicilio particular y el pago por la fosa se hace por cuenta propia. La señora Irene Rubio de Ceseña y su esposo Francisco Javier Ceseña Osuna, propietarios de las funerarias, tienen 45 años trabajando en nuestra ciudad capital.
Ya sea contratando un servicio funerario, comprando un seguro por muerte o ir ahorrando para cuando llegue el momento, es un buena manera de decirle a nuestra familia cuánto la amamos y de mitigar las penas por nuestra partida. De esta forma, podemos descansar verdaderamente en paz.

martes, 10 de julio de 2012

Cuaderno de información académica No. 53


RELATOS DE LA HISTORIA SUDCALIFORNIANA
(una visita de cortesía por www.relatosdelahistoriasudcaliforniana.blogspot.com)

Gilberto Piñeda Bañuelos, profesor-investigador del Área de Historia y Economía Política del Departamento Académico de Economía y responsable del Centro de Documentación de Historia Económica y Política de Baja California Sur (CEDOHEP) tuvo a bien reunir el primer año de las páginas de Relatos de la historia sudcaliforniana publicadas en el periódico El Sudcaliforniano y las editó en archivo PDF. El objetivo es rendir un homenaje al profesor Leonardo Reyes Silva, autor de los textos, por su trayectoria como historiador.
Para mí es una enorme satisfacción que este trabajo pueda difundirse entre los universitarios y el público en general, aprovechando las ventajas de la era tecnológica.
Agradezco al profesor Reyes Silva por permitirme apoyarlo en la difusión de su trabajo, y al profesor Tito Piñeda por el interés de dar a conocer la historia de nuestro estado.
Al final encontrarán un enlace en donde podrán bajar el archivo completo. ¡Que lo disfruten!

Gerardo Ceja García
Editor

https://docs.google.com/open?id=0BxYWdR7T4Rp0c3BjX2lHSnlyUkE

viernes, 8 de junio de 2012

Texto con el que se participó en la 17ª. Jornada de Literatura Regional el 7 de junio de 2012


Las páginas culturales en el periódico El Sudcaliforniano, o la odisea de Robinson Crusoe

A partir del año 2006, comenzaron a aparecer de manera constante páginas culturales en el periódico El Sudcaliforniano. El origen de este logro es el producto por una mezcla de factores que pudo consolidar una actividad desdeñada por los medios impresos. Esta fórmula ha tenido éxito en El Sudcaliforniano, sin embargo, no es garantía para que funcione con otros medios locales.
Sabemos que las condiciones financieras regulan y determinan la continuidad de la gran mayoría de los proyectos culturales. En los periódicos locales no es la excepción. Todos los medios impresos de La Paz son un negocio que vende páginas de publicidad y si la cultura no genera dinero, entonces no es rentable mantenerla permanentemente. Muchos diarios locales han sobrevivido por décadas sin este tipo de publicaciones.
Para poder publicar páginas culturales sin generar costos se aceptó hacerlas los domingos, ya que son los días con menos publicidad. Para la edición tuve que aprender a usar programas como Photoshop y Corel de manera empírica. El hecho de haber sido corrector de estilo y después secretario de Redacción y editor de la sección de Agenda Empresarial me ayudó bastante. El trabajo de edición es realizado en mi casa. Una vez solucionados estos dos aspectos todo estaba listo para producir las páginas culturales.
Las primeras ediciones fueron un esfuerzo colectivo entre Brenda Covarrubias y yo. Después invité a dos destacados profesores de La Paz y les propuse un espacio para exponer sus trabajos; así que junto con los maestros Leonardo Reyes Silva y Eligio Moisés Coronado se continuó con el trabajo editorial.
Las páginas realizadas se describen a continuación.
El día primero de octubre de 2006 vio la luz Letras Vivas, el lado humano de la creación, una edición realizada por Brenda Covarrubias y un servidor. El trabajo duró un año (hasta el 21 de octubre de 2007) y acumuló 41 números publicados, primero semanalmente y después cada quince días.
En el 2008, el tres de febrero empezó a circular la página Raíces, un viaje por la cultura sudcaliforniana, escrita por el maestro Leonardo Reyes Silva y editada por mí. Cada quince días, los lectores dominicales conocían aspectos de la cultura sudcaliforniana, desde la época prehispánica hasta la actual. Fueron 24 número publicados ininterrumpidamente hasta el 21 de diciembre de 2008. De este trabajo, el maestro Reyes Silva editó posteriormente un libro con los temas publicados.
Desde el 4 de octubre de 2009 se publica quincenalmente La página del cronista de La Paz, escrita por el maestro Eligio Moisés Coronado y editada también por mí. En la primera época salieron 22 números (19 de diciembre de 2010). Posteriormente inició su segunda época el 17 de julio de 2011.
Relatos de la historia sudcaliforniana escrita por el maestro Leonardo Reyes Silva, y también editada por mí, comenzó a circular el 12 de julio de 2011 cada quince días.
De igual forma se han publicado esporádicamente otras páginas sobre el Día de Muertos (2 de noviembre de 2007, 2008, 2009 y 2011) y una página dedicada al Día del Niño (30 de abril de 2009).
Los trabajos señalados arriba se pueden encontrar en los siguientes blog: Letras Vivas, el lado humano de la creación http://letrasvivasbcs.blogspot.com/; Raíces, un viaje por la cultura sudcaliforniana http://unviajeporlaculturasudcaliforniana.blogspot.com/; La página del cronista de La Paz http://lapaginadelcronista.blogspot.com/; Relatos de la historia sudcaliforniana http://relatosdelahistoriasudcaliforniana.blogspot.com/; Ediciones especiales http://edicionesespecialesdelbaul.blogspot.com/.
Cabe destacar la invitación que hice a los editores de la revista Fátum para publicar una página cada domingo en el periódico. Los jóvenes universitarios enviaban su página formada a través del correo electrónico y se publicaba también los domingos. Por casi dos años se publico su trabajo.
Todo lo anterior, promovió el interés de otras personas por difundir sus trabajos a través del periódico. Por un corto periodo circularon las páginas de Bioética y Foto sensible.
Como se puede ver, el trabajo ha sido lento pero constante, poco pero bien cimentado. Esta actividad no me proporciona ningún beneficio económico, sin embargo me permite aportar algo a la comunidad que pagó mis estudios. De igual forma, rindo un tributo al doctor Paul de Wolf, mi querido maestro, que con su ejemplo me demostró que vale la pena trabajar por algo en lo que uno cree y sin esperar nada a cambio, únicamente la satisfacción del deber cumplido.
SOBRE EL NÁUFRAGO
El título de este trabajo hace referencia a la novela de Daniel Defoe, Robinson Crusoe, porque me pareció interesante hacer un símil entre lo que he realizado y la historia del náufrago.
La mayoría de las personas conocen esta interesante novela, ya sea que la leyeron, vieron alguna película o les han contado sobre ella. Robinson Crusoe por azares del destino naufragó en una isla desierta; sobrevivió solo por mucho tiempo; salvó a un caníbal y lo convirtió a imagen y semejanza suya; combatió contra amotinados; dejó los pilares para una nueva comunidad que con el tiempo nació, y al final murió viejo y tranquilo.
Cuando Crusoe llegó a la isla tuvo dos opciones: dejarse morir o tratar de sobrevivir. Bien pudo quedarse en una cueva y esperar su muerte, en vez de aventurarse a buscar alimento y refugio al interior de la isla. A pesar de la adversa situación decidió pelear y haciendo acopio de sus conocimientos y de las herramientas que la marea le trajo del naufragio, pudo sobrevivir. Claro que tuvo muchos fracasos, pero aprendió de ellos y siguió adelante. Se dio cuenta de que la isla poseía todo para poder sobrevivir, solo había que transformarlo. Sus pocas habilidades no fueron una limitante, al contrario supo sacarles provecho. Aprendió de sus errores y nunca perdió la fe.
Cuando llegué al periódico en el 2003 me sentí como Robinson Crusoe, y al igual que él tuve la opción de trabajar siempre en lo mismo, sin complicarme la vida. Pero decidí aventurarme más allá de los límites marcados. El Sudcaliforniano es mi isla, cuando “desembarqué” no tenía idea exacta de qué era la corrección de estilo, mucho menos cómo ser editor, sin embargo no quise dejarme morir en una cueva. Aprendí del mejor, lo imité, lo igualé, lo mejoré y después lo superé. Soy el “gobernador”, y sé que mi estancia es pasajera, pero he dejado una pequeña estructura que podrá ser permanente si se quiere.

Gerardo de Jesús Ceja García